LOS ANTIGUOS Y GRANDES MONUMENTOS.

 Antiguo monumento de la Catedral de Cádiz.

Después de la Misa del Jueves Santo, (el primer día del Triduo Pascual), el sacerdote traslada en procesión de forma muy solemne el copón con las hostias consagradas al monumento para la adoración de los fieles, que serán repartidas a los fieles el Viernes Santo durante la liturgia de la Adoración de la Cruz y la Oración Universal.

Su finalidad

El monumento  se hace para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles. La finalidad es agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y del Sacerdocio que instituyó aquella noche santa del Jueves Santo. 

Tras el oficio del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo, es costumbre en el pueblo cristiano, realizar la visita a las siete iglesias y ante sus monumentos acompañar al Señor por la soledad y los sufrimientos padecidos en el Huerto de Getsemaní, así como en las afrentas recibidas en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, en el Calvario y en el silencio del sepulcro.

Y ante ellos también, las distintas cofradías se postraban, como adoración al Santísimo. Por ello, las cofradías más antiguas eran de Jueves y Viernes Santo por la mañana.

Su arquitectura

Para darle un carácter extraordinario, este monumento se levanta en un lugar del templo distinto a donde suele estar el Santísimo el resto del año.

Estos montajes se han ido reduciendo con el tiempo. Antiguamente eran grandes estructuras de madera que alcanzaba varios metros de altura. Estas estructuras tenía varios cuerpos a modo de torre, asemejándose a las custodias procesionales.

La mayoría de estas estructuras se han perdido. Algunas de sus piezas duermen el "sueño de los justos" en los almacenes catedralicios. Otras, están en paraderos desconocidos. En la mayoría de los casos, es la maqueta y alguna que otra fotografía, los únicos testimonios que quedan en los museos de algunas catedrales o templos.

El diseño de estos monumentos estaba compuesto por imágenes a modo de remates, columnas, escaleras y balaustradas. Y estaban exornados con gran profusión de cera y flores.

 

Algunos ejemplos

Acontinuación ofrecemos algunos testimonios de estos monumentos:

Arriba, antiguo monumento de la catedral de Sevilla. A la derecha, nazarenos de la Amargura ante el monumento, en el que se aprecia la custodia de asiento procesional en el primer piso. Aclaramos, que a pesar de que la Hermandad de la Amargura es de Domingo de Ramos, en 1945 salió en Jueves Santo, por inclemencia del tiempo. Año en el que está tomada esta foto. En la imagen de abajo, las distintas piezas esperando su montaje. Dicho montaje solía tardar varios meses.  

 

Antiguo monumento de la iglesia de la Asunción, de Cantillana.

 

Arriba a la izquierda, grabado del antiguo monumento del El Escorial. A la derecha, recuperación del mismo, pero de menores dimensiones.

Antiguo monumento de la iglesia de San Miguel, de Jerez.

 Antiguo monumento de la iglesia de San Juan, de Marchena.

Antiguo monumento de la iglesia de San Pedro, de Antequera.

 Monumento de la catedral de Tui. Actualmente se conserva y se usa como altar de San Telmo.

Actual monumento de la iglesia de la Magdalena, de Sevilla.

Su origen

El origen de los Monumentos surge de la costumbre de desnudar los alteres el día de Jueves Santo, para purificarlos y limpiarlos. Todo eso implicaba el tener reservada la sagrada Hostia consagrada para el siguiente día. De ahí la necesidad de un sitio digno donde colocarla. Lo que se hacía al principio sólo por necesidad, fue transformándose por la piedad de los fieles poco a poco en verdadero culto y adoración a Dios en la Eucaristía.

Se empezó adornando el sagrario; fueron luego multiplicándose las luminarias; vino la costumbre de mirarlo como lugar de exposición del Santísimo, y así se establecieron prolongadas adoraciones de día y de noche. Los Papas alentaron esta devota costumbre concediendo indulgencia plenaria a quien visite los Monumentos del Jueves Santo.